Muy posiblemente, ya habrás leído muchas cosas sobre la autoestima, o puede que no, pero al menos contarás con unas nociones básicas sobre el tema. Al fin y al cabo, has llegado hasta aquí. Pero, si te interesa saber, de la mano de una profesional, en qué te tienes que fijar para descubrir si tienes realmente una baja autoestima, o cómo podrías mejorarla, quizás te interese leer hasta el final y despejar tus dudas. Ya que, además, te proporcionaré algunos ejercicios para que empieces a trabajar sobre ella.
Así que empecemos.
Muy resumidamente, podríamos decir que la autoestima es la valoración que haces de ti mism@. Es decir, lo que piensas o sientes sobre ti y la confianza o seguridad que tienes sobre tus capacidades personales.
La autoestima puede ir cambiando a lo largo de la vida, y en ella, influyen mucho las experiencias tempranas de tu infancia y las valoraciones o juicios que realizaban los demás sobre ti y tus capacidades. Sobre todo, las que provenían de tus padres u otros adultos importantes. Si sufriste situaciones de abandono, rechazo, humillación, castigos severos, o críticas muy duras… estas experiencias muy probablemente condicionaron la visión que formaste de ti mism@.
La buena noticia es, que como no se trata de algo estático, puedes trabajar en tu autoestima para fortalecerla.
Aquí me parece importante que nos detengamos porque por experiencia, no siempre lo tenéis claro. Puede resultar confuso porque la baja autoestima depende de multitud de factores y puede aparecer en unas situaciones, pero no en otras.
Así que ahí van una serie de indicadores que, en caso de verte reflejad@ en alguno de ellos, estaría señalando que necesitas trabajar sobre tu autoestima. Tómate tu tiempo para reflexionar con cuales te identificas.
¿Y bien?, ¿en cuánto de ellos te has visto reflejad@?
Tengo que decirte, que si ocurre algunos de estos hechos aisladamente quizás no tenga mucha importancia. El problema viene cuando esto se repite a lo largo del tiempo y se mantiene constante. No es ninguna broma, porque la baja autoestima está en la base de muchos problemas psicológicos de ansiedad, depresión, celos patológicos, dependencia emocional, problemas de desconfianza en las relaciones, problemas de anorexia y bulimia, adicciones, problemas de ira… y un laaargo etc. Y puede afectar, además, a muchas áreas de tu vida como el trabajo, la familia, la pareja o los amigos.
El resultado de que tengas una baja autoestima, puede ser que sientas que no llevas la vida que has elegido tener, o que otros ya la hayan elegido por ti. Que pienses que las cosas buenas les suceden a otras personas, pero no a ti, que no sientas ilusión por el futuro o pienses que no puedes hacer nada para cambiar tu suerte.
Puede que acabes conformándote con un trabajo que no te gusta, pero te digas “esto es lo que hay” y pienses que no puedes aspirar a nada mejor.
Es muy posible que mantengas relaciones insatisfactorias y conflictivas con la pareja, amig@s, familiares... En las que no te sientes cómod@ porque percibes que das demasiado y recibes muy poco a cambio, o que se aprovechan de ti y te tratan mal. Quizás ni si quiera sepas cómo salir de relaciones que te hacen mucho daño.
También puede que establezcas relaciones de dependencia donde te sientes anulad@ por la otra persona, y hayas renunciado a partes de ti mism@ por complacer o adaptarte a los demás. Intentando evitar quedarte sol@ a toda costa. O que, por el contrario, te cueste confiar en los demás y tengas miedo a establecer una relación con alguien por miedo a que te hagan daño.
Y mientras te afanas en agradar a los demás y en no disgustar a nadie, tú te vas deteriorando cada vez más dejando de lado tus sueños, aspiraciones y motivaciones en la vida. Y eso lo único que consigue es que alimentes todavía más tus sentimientos de falta de valía que van creciendo con el tiempo.
Así empezarás a cambiar la manera que tienes de dirigirte hacia ti mism@ y aprenderás a tratarte con mayor amabilidad y respeto.
Una buena manera de empezar a mejorar tu autoestima será aprender a identificar cómo te hablas en determinadas situaciones. Coge papel y lápiz y apúntalo, aunque ya lo sepas. Fíjate en el contenido y en la forma en que se presenta sin juicio. Pueden aparecer cosas parecidas a estas:
“Me he vuelto a equivocar, soy inútil, no puedo hacer nada bien”.
“Odio mi cuerpo, me da asco”.
“Voy a hacer el ridículo, mejor paso desapercibid@ y todo irá bien”.
“No estoy haciendo lo suficiente, no voy a conseguirlo”.
No intentes luchar contra esa vocecilla machacona cuando aparezca. El objetivo aquí simplemente es aprender a reconocerla bien
A muchas personas les ayuda representarla simbólicamente como si se tratara de un personaje de ficción, de televisión, de dibujos o de comics. Así pueden reconocerla más fácilmente y frenarla cuando aparezca. Por ejemplo: “ya está aquí el militar que llevo dentro machándome”.
Tira de recuerdos antiguos y busca en qué momentos sucedía.
Sé que quieres deshacerte de esa voz crítica a toda costa, pero es una parte de ti que en su momento apareció porque, aunque no lo creas, resultó ser útil. Es como una brújula interna que te guía y orienta. Y bien encauzada, te ayudará a realizar bien tu trabajo, cuidar de tu salud, poner límites, atender tus obligaciones… y, en definitiva, te ayudará a sacar lo mejor de ti mism@ desde el cariño y el respeto que te mereces.
El problema es que su discurso a día de hoy está obsoleto y te trata con desprecio, te desvaloriza, te culpa y te castiga severamente por tus errores. Y eso no debes permitirlo, aunque su intención sea la de ayudarte a mejorar. Necesitarás actualizar su discurso para que sea más adaptativo y realista al momento presente. Y para ello es fundamental que intentes comprenderla. Solo así dejará de elevar tanto la voz y podrá redirigirse hacia ti en un tono más amable.
Cómo te hables o te trates a ti mism@ ahora, fue la misma forma en que otr@s se dirigieron hacia a ti o a otras personas en el pasado. Cuando esa voz externa se repite a lo largo del tiempo, sus mensajes se interiorizan, y acaban por convertirse en nuestra voz interna que suena permanentemente en diferentes situaciones. El resultado es que pasas a convertirte en tu peor enemig@.
Imagínate que, por ejemplo, tu mejor amig@ se encuentra en tu misma situación y empieza a decirse todas esas cosas. ¿Cómo lo ves desde fuera? ¿Qué te hace sentir?.
Este cambio de perspectiva te ayudará a darte cuenta como a menudo, contig@ mism@ eres demasiado duro y exigente, y utilizas una vara de medir diferente con el resto, siendo mucho más compasiv@ y benévol@.
Consiste en que desarrolles un diálogo interno lo más realista posible y más centrado en buscar soluciones, reflexionar sobre lo que ha pasado y por qué. Por ejemplo: “lo he hecho lo mejor que he podido” o “estoy aprendiendo a manejar esta situación, es lógico que cometa errores, iré mejorando con el tiempo”.
Una advertencia. Es evidente que cambiar tus pensamientos por mensajes del tipo “yo puedo con todo” o “lo voy a hacer todo bien”,y repetírtelos como un loro, no te servirá, incluso puede ser contraproducente. Si fuera tan fácil, tú no estarías leyendo esto y yo no lo habría escrito😉 Por eso, es necesario que te resulte mínimamente creíble, pero, sobre todo, que sean ajustados a la realidad como en los ejemplos anteriores.
No obstante, si no terminas de creértelo demasiado o te resulta extraño, no pasa nada, ten en cuenta que llevas mucho tiempo pensando así y esto no es un proceso automático. Con tiempo y práctica, se irá interiorizando ese diálogo alternativo y aparecerá de manera natural y sin tanto esfuerzo. Lo más importante es que dejarás de decirte aquellas cosas que te hacen tanto daño y empezarás a decirte las que si te ayudan o te hacen bien. Y eso ya es un gran paso adelante.
Espero que te haya sido útil este artículo, y si quieres, puedes ponerte en contacto conmigo para que te ayude a superar tu baja autoestima.
Indagaremos en sus causas y su origen, trabajaremos con las creencias erróneas que tienes sobre ti mism@, aprenderás a regular tus emociones y a expresar tus opiniones o lo que sientes sin miedo al rechazo. Podrás tomar tus propias decisiones sin depender de la aprobación de los demás. Empezarás a poner límites y decir no cuando no quieras acceder a hacer algo. Y realizarás un proceso de autoconocimiento que te permita darte cuenta de lo que necesitas o quieres en la vida, así como a descubrir cuáles son tus fortalezas y virtudes personales.
En definitiva, aprenderás a cuidarte mejor y a priorizarte como a la persona más importante de tu vida, que eres tú.
Para más información ponte en contacto conmigo por WhatsApp.
Por Esther Fuentes
Psicóloga sanitaria y psicoterapeuta de adultos